Opinion · 18 de septiembre de 2026

La inteligencia artificial ya está en las aulas huancavelicanas: ¿quién acompaña a los estudiantes?

OPINIÓN · IPESSE

La inteligencia artificial ya está en las aulas huancavelicanas: ¿quién acompaña a los estudiantes?

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de una parte importante de los adolescentes peruanos. La pregunta, por tanto, ya no es si los estudiantes tendrán acceso a herramientas como ChatGPT, Gemini u otros sistemas de inteligencia artificial generativa, sino quién los acompañará para aprender a utilizarlas de manera crítica, responsable y pedagógicamente útil.

IPESSE

Los resultados de la Encuesta Residencial de Servicios de Telecomunicaciones (ERESTEL) 2025, elaborada por el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (OSIPTEL), permiten dimensionar la velocidad con la que esta tecnología está ingresando a la vida cotidiana. El 16,3 % de la población encuestada declaró utilizar herramientas de inteligencia artificial; entre los adolescentes de 12 a 17 años la proporción alcanza el 26,9 %, mientras que en el ámbito rural llega apenas al 6 %. Entre quienes utilizan IA, el 87,5 % emplea ChatGPT y el 35,5 % Gemini. Además, el principal uso declarado está relacionado con actividades académicas, con 40,8 %.

Estos datos no permiten afirmar que exista una medición específica sobre los escolares de Huancavelica. Sin embargo, sí ofrecen un punto de partida para formular una pregunta relevante para la región:
¿qué ocurre cuando una tecnología de adopción creciente llega a los estudiantes más rápido que las capacidades de acompañamiento de sus familias y escuelas?

1. Huancavelica no enfrenta solamente un problema de acceso, sino también de acompañamiento

La inteligencia artificial generativa ha llegado a los teléfonos celulares antes que a buena parte de los planes educativos y, probablemente, antes que a muchas conversaciones familiares sobre sus posibilidades y riesgos.

ChatGPT, Gemini y otras herramientas pueden utilizarse para buscar información, explicar conceptos, resumir textos, traducir, generar ideas o apoyar la resolución de tareas. La propia ERESTEL 2025 muestra que, entre los usuarios peruanos de IA, el uso académico constituye la principal finalidad declarada.

Esto modifica el problema educativo. La discusión ya no puede limitarse a permitir o prohibir la inteligencia artificial. La cuestión central es cómo convertir una herramienta que los estudiantes ya están utilizando en una oportunidad para desarrollar capacidades de investigación, escritura, razonamiento y pensamiento crítico.

La pregunta resulta especialmente pertinente en contextos donde las familias y las instituciones educativas pueden tener distintos niveles de alfabetización digital:

¿Quién acompaña hoy al estudiante huancavelicano cuando le pide a una máquina que le resuelva la tarea?

No se trata necesariamente de tener todas las respuestas tecnológicas. Se trata de contar con adultos capaces de preguntar: ¿de dónde proviene esta información?, ¿es correcta?, ¿qué evidencia la respalda?, ¿qué parte del trabajo corresponde realmente al estudiante?, ¿qué aprendió al utilizar la herramienta?

2. La brecha también puede estar entre padres e hijos

Los Censos Nacionales 2025 muestran que Huancavelica continúa presentando una de las tasas de analfabetismo más elevadas del país. Para la población de 15 años y más, la tasa departamental se ubicó en 15,2 %, aunque representa una reducción respecto del 17,7 % registrado en 2017.

Este dato adquiere una dimensión particular cuando se analiza junto con la expansión de las tecnologías digitales. El desafío no consiste únicamente en que un estudiante tenga un teléfono, conexión a internet o acceso a una herramienta de IA. También importa que exista en su entorno una persona capaz de acompañar, interpretar y discutir críticamente aquello que la tecnología produce.

La evidencia internacional muestra que esta dificultad no es exclusiva de contextos con mayores brechas educativas. En Estados Unidos, un estudio de Common Sense Media encontró que solo el 37 % de los padres cuyos adolescentes habían utilizado al menos una herramienta de IA generativa sabía que sus hijos la habían utilizado. Asimismo, casi la mitad de los padres —49 %— señaló que no había conversado con sus hijos sobre inteligencia artificial.

La investigación de Pew Research Center publicada en 2026 muestra una brecha similar, aunque medida de otra manera: el 64 % de los adolescentes estadounidenses de 13 a 17 años señaló utilizar chatbots de IA, mientras que solo el 51 % de sus padres dijo que, según su conocimiento, sus hijos los utilizaban; además, 28 % de los padres manifestó no estar seguro.

Estos resultados corresponden a Estados Unidos y no pueden trasladarse mecánicamente a Huancavelica. Su importancia está en mostrar que el desfase entre el uso de la IA por parte de los adolescentes y el conocimiento de los adultos puede aparecer incluso en contextos con mayor infraestructura digital.

En Huancavelica, donde persisten brechas educativas históricas, la pregunta merece una investigación específica.

3. El problema pedagógico no es solamente la copia

Buena parte de la discusión escolar sobre inteligencia artificial se ha concentrado en el plagio y en la posibilidad de que los estudiantes presenten como propio un texto generado por una máquina.

El problema, sin embargo, puede ser más profundo: que una tarea sea correctamente resuelta no significa necesariamente que el estudiante haya aprendido. El OECD Digital Education Outlook 2026 señala que la inteligencia artificial generativa puede favorecer el aprendizaje cuando se utiliza con una finalidad pedagógica clara. Pero cuando se utiliza para delegar tareas cognitivas en sistemas de propósito general, puede mejorar el desempeño inmediato sin producir necesariamente ganancias reales de aprendizaje. La OCDE destaca, además, que el uso pedagógicamente intencional puede reforzar capacidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la colaboración.

El informe presenta también evidencia experimental de Turquía: estudiantes que practicaron matemáticas con GPT mejoraron su desempeño durante la práctica, pero determinados beneficios desaparecieron —e incluso se revirtieron— cuando fueron evaluados sin acceso a la herramienta. En uno de los experimentos analizados, quienes practicaron con una versión general de GPT obtuvieron un rendimiento 17 % inferior en el examen respecto de quienes no tuvieron acceso a GenAI.

La lección es importante para cualquier sistema educativo:
la IA puede ayudar a hacer una tarea sin necesariamente ayudar a aprender a hacerla.

Por eso, el desafío no consiste simplemente en detectar si un estudiante utilizó ChatGPT. Consiste en diseñar actividades en las que el estudiante tenga que comprender, argumentar, contrastar fuentes, resolver problemas y explicar sus propias decisiones.

4. Tres brechas que deberían preocupar a Huancavelica

La llegada de la inteligencia artificial permite observar tres brechas que se superponen.

Primera brecha

Acceso

Aunque el acceso a internet ha aumentado considerablemente en el país, las diferencias territoriales persisten.

Segunda brecha

Acompañamiento

Tener acceso a una herramienta no significa saber utilizarla de manera crítica y responsable.

Tercera brecha

Información

Todavía existe una falta de evidencia específica sobre el uso de IA entre los escolares de Huancavelica.

La primera es la brecha de acceso. Aunque el acceso a internet ha aumentado considerablemente en el país, las diferencias territoriales persisten. La ERESTEL 2025 muestra que el uso de herramientas de IA alcanza el 23 % en Lima Metropolitana, frente al 6 % en el ámbito rural.

La segunda es la brecha de acompañamiento. Tener acceso a una herramienta no significa saber utilizarla. Un adolescente puede dominar la interfaz de un chatbot y, al mismo tiempo, desconocer cómo verificar una afirmación, identificar una respuesta inventada o reconocer un sesgo.

La tercera es la brecha de información. Actualmente disponemos de información nacional sobre el uso de IA, pero no de evidencia suficiente y específica que permita saber cómo utilizan estas herramientas los escolares de Huancavelica, para qué las emplean, qué conocimientos tienen sobre sus riesgos y qué saben sus padres y docentes sobre esos usos.

Esta última brecha es especialmente importante porque no podemos diseñar políticas educativas eficaces sobre un fenómeno que todavía no hemos medido adecuadamente a escala regional.

5. ¿Qué debería hacer la escuela?

La respuesta probablemente no pase por prohibir la inteligencia artificial. La escuela podría asumir, más bien, el desafío de enseñar a utilizarla. Eso implica formar docentes, establecer reglas transparentes sobre cuándo y cómo puede emplearse la IA, enseñar a verificar información y promover actividades donde el uso de estas herramientas sea complementario al esfuerzo intelectual del estudiante.

También requiere involucrar a las familias. Los padres no necesitan convertirse en especialistas en inteligencia artificial. Necesitan contar con conocimientos básicos que les permitan conversar con sus hijos sobre qué herramientas utilizan, para qué las utilizan y qué información comparten con ellas.

La OCDE plantea precisamente una aproximación centrada en las personas: la educación debe continuar desarrollando conocimientos y capacidades humanas fundamentales, utilizando la IA de manera selectiva y con una finalidad pedagógica, sin sustituir el esfuerzo cognitivo ni las relaciones humanas que sostienen el aprendizaje.

Una pregunta de investigación para Huancavelica

¿Puede la inteligencia artificial convertirse en una oportunidad educativa?

El desafío que plantea la inteligencia artificial en Huancavelica no debería formularse únicamente como un problema tecnológico. Es, sobre todo, un problema educativo y social. Por ello, una pregunta de investigación resulta particularmente pertinente:

¿Puede Huancavelica convertir la llegada de la inteligencia artificial generativa en una oportunidad para mejorar el aprendizaje, en lugar de reproducir o ampliar las brechas educativas existentes?

Responderla exige algo más que opiniones. Se necesitan datos sobre estudiantes, docentes y familias; investigaciones sobre prácticas reales de uso; diagnósticos sobre alfabetización digital y estudios que permitan conocer qué ocurre con el aprendizaje cuando la IA entra en las aulas.

La inteligencia artificial no va a esperar a que los sistemas educativos terminen de ponerse de acuerdo. Su adopción ya está ocurriendo. El reto consiste ahora en decidir qué capacidades queremos que desarrollen los estudiantes cuando tengan una máquina capaz de responder casi cualquier pregunta en segundos.

La cuestión no es si los jóvenes usarán inteligencia artificial. La cuestión es si aprenderán a utilizarla para pensar mejor o simplemente para pensar menos.

Fuentes consultadas

  1. Common Sense Media. (2024). The dawn of the AI era: Teens, parents, and the adoption of generative AI at home and school.
    Common Sense Media. https://www.commonsensemedia.org/sites/default/files/research/report/2024-the-dawn-of-the-ai-era_final-release-for-web.pdf
  2. Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Censos Nacionales 2025. INEI. https://censos2025.inei.gob.pe/
  3. Organisation for Economic Co-operation and Development. (2026). OECD Digital Education Outlook 2026: Exploring Effective Uses of Generative AI in Education. OECD Publishing. https://www.oecd.org/en/publications/oecd-digital-education-outlook-2026_062a7394-en.html
  4. Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones. (2026). Encuesta Residencial de Servicios de Telecomunicaciones (ERESTEL) 2025. OSIPTEL. https://www.gob.pe/institucion/osiptel/noticias/1399737-erestel-2025-cuales-son-las-herramientas-y-servicios-digitales-que-mas-usan-los-peruanos?
  5. Pew Research Center. (2026, 24 de febrero). How teens use and view AI. https://www.pewresearch.org/internet/2026/02/24/how-teens-use-and-view-ai/
  6. Pew Research Center. (2026, 24 de febrero). What parents say about their teen’s AI use. https://www.pewresearch.org/internet/2026/02/24/what-parents-say-about-their-teens-ai-use/

Sobre el autor: Egresado de la Universidad Nacional de Huancavelica (Perú) e Investigador Asociado del Instituto Peruano de Estudios Sociales y Económicos.
Contacto: +51 997 136 902

Nota editorial: Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición institucional del Instituto Peruano de Estudios Sociales y Económicos (IPESSE).

Otras notas

Cultura -
28 de septiembre de 2026

¿SONSOLLAQA?: Entre la ingenuidad, la memoria andina y los desafíos de Huancavelica

Institucional
28 de septiembre de 2026

IPESSE ofrece servicio de diseño y registro de software

Opinion
26 de septiembre de 2026

¿Cuánto cuesta una promesa electoral?