PISA 2025: el problema no es solo la escuela, es el país que estamos construyendo
Los resultados de PISA 2025 deberían llevarnos a mirar más allá del aula: hacia las condiciones sociales, territoriales y familiares que determinan las oportunidades de aprendizaje de nuestros jóvenes.

Los resultados de PISA 2025 deberían preocuparnos, pero no deberían llevarnos únicamente a buscar culpables. El desempeño educativo del Perú plantea una pregunta más profunda:
¿qué está ocurriendo con nuestra capacidad como sociedad para educar, acompañar y formar a las nuevas generaciones?
Fuente: OCDE, PISA 2025 Results — Peru.
La fotografía que emerge de la evaluación internacional es clara. En 2025, los estudiantes peruanos obtuvieron 382 puntos en Matemática, 390 en Lectura y 406 en Ciencias. En Matemática, solo el 30 % alcanzó al menos el nivel 2 de competencia; en Lectura lo hizo el 42 % y en Ciencias el 47 %. La OCDE señala además que los resultados peruanos se mantienen cerca de los niveles observados en 2015 y que la caída reciente en Matemática y Lectura revirtió parte de los avances registrados después de ese año.
Pero detrás de estas cifras hay estudiantes concretos, familias concretas y territorios concretos. Por eso, interpretar PISA únicamente como una evaluación del sistema escolar sería insuficiente.
No confundamos el síntoma con la enfermedad
Como antropólogo y docente universitario, considero que sería un error reducir estos resultados a una discusión exclusiva sobre profesores, colegios o currículos. La educación no ocurre solamente dentro del aula.
Un estudiante aprende en la escuela, pero también aprende en su familia, en su comunidad, en las redes sociales, en el entorno laboral de sus padres, en el transporte que utiliza, en el acceso que tiene a internet, en la alimentación que recibe, en el tiempo disponible para estudiar y en las expectativas que su entorno construye sobre su futuro.
Por eso, los resultados educativos son también un espejo de la estructura social. PISA 2025 ofrece evidencia de esta relación: en Ciencias, los estudiantes peruanos pertenecientes al 25 % socioeconómicamente más favorecido superaron en 78 puntos a aquellos del 25 % menos favorecido. El nivel socioeconómico explicó el 14 % de la variación del rendimiento científico en Perú.
Esto no significa que el origen social determine inevitablemente el aprendizaje. Significa que las oportunidades educativas están relacionadas con las condiciones en las que viven los estudiantes. Hablar de calidad educativa implica, por tanto, hablar también de desigualdad, territorio, conectividad, infraestructura, alimentación, empleo familiar y oportunidades.
“Los resultados educativos no son únicamente el resultado de lo que sucede dentro de la escuela; también reflejan las condiciones sociales en las que aprendemos.”
El problema no puede reducirse a una supuesta falta de interés de los jóvenes
También debemos tener cuidado con otra interpretación simplista: atribuir los resultados a una generación de jóvenes que supuestamente ya no quiere aprender.
La realidad es más compleja. Los estudiantes llegan a las aulas con experiencias, capacidades, expectativas y condiciones diferentes. La tarea educativa consiste precisamente en convertir esas disposiciones en aprendizajes sólidos.
Desde una perspectiva antropológica, esto obliga a mirar la relación entre cultura y educación. No podemos asumir que todos los estudiantes llegan al aula con los mismos códigos culturales, la misma relación con la lectura, la misma experiencia tecnológica o las mismas posibilidades de apoyo familiar.
El estudiante de una comunidad rural altoandina o amazónica, el adolescente de una periferia urbana y el joven de un colegio privado de Lima habitan realidades sociales diferentes. No necesitan derechos educativos diferentes, pero sí pueden requerir estrategias pedagógicas capaces de reconocer sus contextos.
Tampoco podemos convertir PISA en una sentencia contra el docente
Existe una tentación recurrente cada vez que aparecen resultados negativos: responsabilizar inmediatamente al profesor.
Es una explicación insuficiente.
Un docente puede realizar una labor rigurosa y, al mismo tiempo, trabajar en una institución con limitaciones de infraestructura, escasez de materiales, problemas de conectividad, alta complejidad del aula o estudiantes que enfrentan dificultades económicas y familiares.
La propia evidencia de PISA muestra que las condiciones institucionales forman parte del contexto educativo. Por ello,
mejorar los aprendizajes también exige mejorar las condiciones en las que educamos.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
El Perú no necesita únicamente nuevas declaraciones sobre la importancia de la educación. Necesita políticas sostenidas, medibles y territorialmente pertinentes.
1. Volver a lo fundamental: leer, comprender, razonar y resolver problemas
Antes de multiplicar plataformas, programas y actividades, debemos garantizar que todo estudiante domine las capacidades fundamentales:
- Leer comprensivamente.
- Escribir con claridad.
- Resolver problemas matemáticos.
- Interpretar información.
- Argumentar.
- Distinguir evidencia de opinión.
- Pensar científicamente.
Estas capacidades no son antiguas. En una sociedad digital son todavía más importantes. La propia OCDE plantea que PISA evalúa competencias necesarias para desenvolverse en situaciones complejas y en sociedades cada vez más digitales.
2. Construir una política sostenida de recuperación de aprendizajes
Necesitamos identificar a los estudiantes que se encuentran significativamente rezagados y trabajar con ellos de manera intensiva. No todos necesitan lo mismo.
Un estudiante que presenta dificultades para comprender un texto requiere una intervención diferente de quien necesita fortalecer su razonamiento matemático. Esto implica evaluación diagnóstica, tutorías, acompañamiento personalizado y seguimiento.
Y debe comenzar mucho antes de que un estudiante llegue a los 15 años y sea evaluado por PISA.
3. Revalorizar al docente y fortalecer su desarrollo profesional
Defender al docente no significa renunciar a la evaluación. Necesitamos combinar mejores condiciones laborales, formación continua, acompañamiento pedagógico y evaluación de resultados.
Un profesor debe contar con herramientas para mejorar su práctica y, al mismo tiempo, las políticas de capacitación deben poder evaluarse en función de sus resultados educativos.
4. Dejar de pensar la educación rural como una versión reducida de la educación urbana
Este es un punto especialmente importante para un país como el Perú. La educación rural necesita inversión, pero también necesita pertinencia cultural y territorial. No podemos diseñar todas las soluciones desde Lima y esperar que funcionen de la misma manera en comunidades andinas, amazónicas y ciudades intermedias.
La escuela rural debe dialogar con el territorio, con las familias, con las lenguas, con las actividades productivas y con los conocimientos locales.
Eso no significa bajar los estándares. Significa construir mejores caminos para alcanzar los mismos derechos educativos.
5. Convertir la inteligencia artificial en una herramienta pedagógica
La inteligencia artificial ya forma parte de la experiencia educativa de muchos estudiantes. PISA 2025 incorpora, precisamente, nuevas dimensiones relacionadas con el aprendizaje en entornos digitales y la resolución computacional de problemas.
La pregunta no debería ser únicamente si debemos permitir o prohibir la inteligencia artificial. La pregunta es: ¿vamos a enseñar a nuestros estudiantes a pensar con inteligencia artificial o simplemente a copiar con inteligencia artificial?
La IA puede ayudar a comparar argumentos, formular hipótesis, recibir retroalimentación, explorar conceptos y acceder a información. Pero la escuela debe enseñar a verificar fuentes, detectar errores, formular preguntas y construir argumentos propios.
La inteligencia artificial puede acelerar el aprendizaje, pero no puede reemplazar el pensamiento crítico.
6. Crear un verdadero sistema de seguimiento educativo
PISA ocurre cada cierto tiempo. No podemos esperar varios años para descubrir que algo salió mal. Necesitamos sistemas nacionales, regionales y locales capaces de identificar periódicamente:
- quién está aprendiendo;
- quién está quedándose atrás;
- en qué competencia presenta dificultades;
- en qué territorio ocurre;
- qué intervención recibió;
- y si esa intervención funcionó.
La educación pública necesita más cultura de evaluación, pero una evaluación utilizada para mejorar y tomar decisiones, no simplemente para sancionar.
7. Vincular escuela, universidad, empresa y comunidad
Otro problema histórico es la fragmentación. La escuela trabaja por un lado; la universidad por otro; las empresas por otro; las municipalidades por otro. Necesitamos construir ecosistemas locales de aprendizaje.
- Las universidades pueden aportar tutorías, investigación educativa, formación docente, laboratorios, bibliotecas y proyectos de innovación.
- Las empresas pueden contribuir con tecnología, experiencias y recursos bajo reglas transparentes.
- Los gobiernos locales pueden apoyar infraestructura, conectividad, bibliotecas y programas comunitarios.
- Las familias deben ser consideradas parte del proceso educativo y no únicamente receptoras de información.
No necesitamos estudiantes entrenados únicamente para aprobar PISA
Esta debería ser una advertencia central. El objetivo no puede ser enseñar para PISA. PISA debe servirnos para saber si estamos educando bien.
El verdadero objetivo es formar jóvenes capaces de leer un contrato antes de firmarlo, comprender una noticia antes de compartirla, interpretar una estadística, administrar sus recursos, resolver un problema cotidiano, reconocer información falsa, participar en la vida democrática y construir un proyecto de vida.
Eso es mucho más importante que cualquier posición en una clasificación internacional.
“PISA debe ser un instrumento para comprender nuestra educación, no el objetivo de nuestra educación.”
La educación también es una cuestión de desarrollo
Un país que no logra formar adecuadamente a sus nuevas generaciones tendrá dificultades para aumentar su productividad, innovar, reducir desigualdades y construir ciudadanía. Por eso, el debate educativo no debería quedar encerrado en el sector Educación.
Es también un asunto económico, social, cultural y de desarrollo humano. La pregunta no debería ser únicamente por qué Perú presenta estos resultados en PISA.
La pregunta debería ser:
¿qué tipo de sociedad estamos construyendo si millones de jóvenes terminan su educación sin dominar plenamente las herramientas intelectuales necesarias para comprender y transformar su realidad?
Una agenda posible para los próximos cinco años
Si tuviéramos que convertir este diagnóstico en una agenda concreta, podríamos concentrarnos en cinco prioridades:
Recuperación de aprendizajes fundamentales con seguimiento permanente.
Atención prioritaria a estudiantes rezagados y territorios con mayores brechas.
Formación, acompañamiento y evaluación vinculados con la mejora de los aprendizajes.
Alfabetización digital crítica y uso pedagógico responsable de nuevas tecnologías.
Información periódica para saber qué funciona, dónde funciona y para quién.
El verdadero desafío
No resolveremos décadas de problemas educativos en un solo gobierno ni mediante una sola reforma. Pero sí podemos conseguir algo fundamental: dejar de repetir el mismo diagnóstico y comenzar a construir una política educativa sostenida.
PISA 2025 no debería ser solamente una mala noticia. Puede convertirse en una oportunidad para preguntarnos, con honestidad, qué estamos haciendo bien, qué estamos haciendo mal y qué debemos cambiar.
El desafío no consiste únicamente en recuperar algunos puntos en una evaluación internacional. El verdadero desafío es que cada niño y cada joven peruano tenga la posibilidad real de desarrollar plenamente sus capacidades, independientemente del lugar donde nació, del colegio al que asiste o de la condición económica de su familia.
Ese debería ser el verdadero indicador de éxito de la educación peruana.
Fuentes consultadas
OCDE (2026). PISA 2025 Results — Volume I: Peru.
Resultados oficiales sobre rendimiento en Ciencias, Matemática y Lectura, brechas socioeconómicas y características de la evaluación.
OCDE (2026). PISA 2025 Results, Volume I.
Informe internacional sobre rendimiento, aprendizaje y competencias de estudiantes de 15 años.
Ministerio de Educación del Perú. Información oficial sobre la participación peruana en PISA y evaluaciones nacionales de aprendizaje.
UMC — Ministerio de Educación del Perú. Evaluaciones internacionales y nacionales de estudiantes.
Banco Mundial / UNESCO. Evidencia internacional sobre aprendizaje fundamental y comprensión lectora.
Nota editorial:
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