¿SONSOLLAQA?
Entre la ingenuidad, la memoria andina y los desafíos de Huancavelica
¿SONSOLLAQA?
Una reflexión sobre la ingenuidad, la identidad andina, la memoria histórica y las expectativas de desarrollo de Huancavelica.
Musuq ternuwan churaykachiwaptin, sonsollaqa
(Me pusieron terno nuevo, ¡al ingenuo!)
santullay kaptincha cambiachillawachkan nillasqani.
(por ser mi onomástico, pensé).
Quri anillu churaykachiwaptin, sonsollaqa,
(Anillo de oro me pusieron ¡qué inocente!)
wakchallalla kaptiycha regalallawachkan nillasqani
(por ser pobre me estarán regalando, pensé).
Campaña tiempupi abrazallawaptin, sonsollaqa
(En tiempos de campaña, me abraza, ¡qué cándido!)
amiguy kaptincha nispa nillasqani, sonsollaqa
(porque somos buenos amigos, creí ingenuamente)
kamachikuyman chayarachispayqa, sonsollaqa
(habiéndole hecho llegar al cargo de autoridad)
cholito de mierda nispa niykullawan, sonsotaqa.
(ahora me dice indio de mierda, por tonto).
Fragmento de una canción popular atribuida al repertorio del Trío Amanecer.
Hemos iniciado el presente artículo con un segmento de la jocosa canción del Trío Amanecer, muy popular en el acervo cultural huancavelicano, aunque desconocemos el nombre de su autor. La canción también ha sido interpretada por artistas de otras regiones.
La última parte del fragmento es un agregado nuestro, mediante el cual cuestionamos determinadas prácticas asociadas, desde nuestra perspectiva, a anteriores y actuales gobernantes de distritos, provincias y de la región. Sin lugar a dudas, seguiremos viviendo situaciones similares con quienes vienen. No podemos seguir en lo mismo; el momento es propicio para proponer y exigir acciones viables a las autoridades en gestión, quienes tienen que incorporarlas en su agenda.
Esa es la intención de esta publicación.
¿QUÉ SIGNIFICA SONSOLLAQA EN QUECHUA?
El vocablo sonso, en castellano, se usa como adjetivo para calificar a una persona tonta, boba o de poca inteligencia. En el contexto quechua, se añade el sufijo -llaqa para connotar a un individuo ingenuo, inocente, sin mala intención.
Por eso, la canción aludida describe a un joven ingenuo que confunde cada acción de los demás hacia él, sin maldad. Más allá de la broma, el autor propone leer esta figura como una representación del hombre andino acogedor y sincero, cuya buena fe puede ser aprovechada por quienes actúan con mayor astucia.
SONSOLLAQA
Ingenuidad, candidez y buena fe: una palabra que el autor convierte en punto de partida para reflexionar sobre la sociedad andina.
Dicha característica, según la reflexión planteada en este texto, se ha perdido parcialmente en algunas comunidades. En particular, el autor alude a Santa Bárbara, en Huancavelica, donde observa un trato frío, distante y desconfiado hacia personas extrañas.
NUESTRO PASADO Y LOS VECINOS
Es imperativo no olvidar nuestros orígenes. Nuestros ancestros, los anqaras, ocuparon buena parte de lo que hoy es el departamento de Huancavelica, particularmente los territorios vinculados a astos y chakas.
Siendo un ayllu pacífico, su espíritu indómito reaccionaba ante el atropello de algún abusivo, en una referencia que el autor relaciona con los chankas, con quienes compartimos, según esta interpretación histórica y cultural, una misma paqarina: la laguna de Choqlloqocha.
Lo de sonsollaqa también alude al poblador del hermoso pueblo de Huanta, vecino nuestro y famoso, en el imaginario popular al que recurre el autor, por sus inocentadas. Precisamente, se relaciona el gentilicio huantino con la idea de candidez e ingenuidad.
Allá, pese a lo ocurrido durante la época de la violencia, todavía se practica el buen trato a los visitantes; su quechua es dulce y acogedor:
“Papay, mamay, imachata munanki”.
El autor sostiene que ese calor humano se enfría en Huamanga y, hacia Acobamba y Lircay, adquiere otros matices, mientras que hacia Huancavelica se vuelve, en su percepción, más rudo y seco. No sabemos si el clima influye en ello.
La actitud desconfiada del huancavelicano, plantea el autor, puede explicarse por experiencias históricas de maltrato y despojo durante el virreinato y parte de la República, así como por el trabajo forzado asociado a la explotación del azogue. La historia registra un importante costo humano asociado a aquella actividad.
No obstante, debemos decir que esa actitud huraña solo es superficial; puede ser una coraza defensiva. Cuando un comunero encuentra sana intención en el visitante, abre las puertas de su casa y de su corazón, brinda lo que tiene sin condiciones: comida, alojamiento, amistad y ayuda.
HUANCAVELICA: ¿POBRE O EMPOBRECIDA?
Los malos gobernantes nos han empobrecido, se aprovechan de nuestros recursos y no podemos despegar. ¿No queremos? ¿Somos incapaces? ¿Nos toman por sonsos?
Desde esa perspectiva, el sonsollaqa, haciendo gala de su potencialidad, tiene metas y sueños; por consiguiente, puede proponer y exigir a sus autoridades proyectos viables en muchos campos del quehacer cotidiano.
De tantos, citaremos solo dos casos:
1. Piscina de aguas termales
Con un buen proyecto e inversión, podemos lograr que el turista diga: “Quiero ir a Huancavelica a conocer esos baños”. Ello podría contribuir a dinamizar la actividad turística y económica local.
2. Santa Bárbara
Santa Bárbara constituye, desde la perspectiva del autor, otro potencial turístico que merece ser trabajado. Análogamente, encontramos potenciales oportunidades en cada una de las provincias.
Tú, paisano huancavelicano, tienes otras ideas y proyectos que deberías poner en la agenda de los políticos que aspiran a ser autoridades en tu localidad.
El autor cuestiona que determinados candidatos puedan concentrar sus esfuerzos en financiar campañas electorales con la expectativa de recuperar posteriormente lo invertido durante la gestión. Frente a ello, plantea una idea central:
LAS OBRAS NO SE ESPERAN, SE EXIGEN.
RIKCHARIY MAQTA, QATARIY PASÑA,
AMA SONSO KASUNCHU.
Despertémonos, levantémonos; no seamos ingenuos.
La reflexión de ¿Sonsollaqa? parte de una expresión popular para recorrer la memoria, la identidad y las relaciones sociales del mundo andino. Desde esa mirada, el autor invita a pensar en las posibilidades de Huancavelica y en la participación de sus ciudadanos en la definición de las prioridades de sus localidades.
HÉCTOR MANRIQUE VELARDE
Docente, escritor y compositor lirqueño, Licenciado en Educación, especialidad Matemática y Física por la Universidad Nacional del Centro del Perú, y Magíster en Gestión Educativa. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito educativo, habiéndose desempeñado como especialista de la UGEL Angaraes, jefe de Laboratorio de la I.E. Emblemática José María Arguedas de Lircay y docente universitario. Actualmente ejerce la docencia en la Universidad Nacional de Huancavelica, en el área de Educación-Matemática. Su producción cultural comprende literatura, música y escritura reflexiva. Es autor de las letras del Himno Arguedino (1997), Himno Angareño (2008) y Himno Fernandino de Lircay (2026), además de compositor de más de veinte temas en los géneros de yaraví, huayno y carnavales. Asimismo, dirige la agrupación musical Los Guindales de Angaraes. En el ámbito literario, publicó Carnaval lirqueño en la historia del pukllay anqara (2005), ensayo, y la novela Cordero vestido de lobo (2018), obra seleccionada por la DRE Huancavelica para el Concurso FIREH 2019 y difundida entre estudiantes de las ocho UGEL de la región. Actualmente trabaja en el libro Costumbres de Lircay. Desde 2001 publica y distribuye gratuitamente lecturas reflexivas, con más de 76 artículos orientados a promover la reflexión sobre la realidad local, regional y nacional. Su trayectoria refleja un permanente compromiso con la educación, la cultura y la sociedad, procurando contribuir a su comunidad mediante la enseñanza, la creación artística y la difusión del pensamiento.
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